<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><rss version="2.0"><channel><title>Entrenamiento</title><link>https://www.brainbuilder.es:443/blogpostcategory/entrenamiento</link><description>Entrenamiento</description><item><title>EL CEREBRO DEL DEPORTISTA</title><link>https://www.brainbuilder.es:443/blogs/el-cerebro-del-deportista</link><description>&lt;p&gt;El cerebro es el &amp;oacute;rgano m&amp;aacute;s complejo que tenemos, cuenta con m&amp;aacute;s de 100.000 millones de neuronas que nos gu&amp;iacute;an en nuestro d&amp;iacute;a a d&amp;iacute;a para llevar a cabo las conductas enfocadas a nuestros objetivos. En neurociencia y neuropsicolog&amp;iacute;a se estudia la relaci&amp;oacute;n entre el cerebro y la conducta, la cognici&amp;oacute;n, las emociones y las relaciones sociales, ya que alteraciones a nivel cerebral generan cambios a nivel conductual, cognitivo, emocional y social (entre otros).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es com&amp;uacute;n ver a pacientes con lesiones hipoc&amp;aacute;mpicas mostrar d&amp;eacute;ficit de memoria y dificultad para aprender nueva informaci&amp;oacute;n, de igual modo, es frecuente que pacientes que presentan lesiones frontales muestren alteraciones en la toma de decisiones, en el autocontrol, en las relaciones con los dem&amp;aacute;s o en la capacidad de autogesti&amp;oacute;n. Esta relaci&amp;oacute;n de lesi&amp;oacute;n-s&amp;iacute;ndrome neuropsicol&amp;oacute;gico nos ayuda a entender que el cerebro est&amp;aacute; relacionado &amp;iacute;ntimamente con lo que somos, con lo que hacemos y con lo que sentimos, aunque lo esperanzador y realmente curioso es que esta relaci&amp;oacute;n es bidireccional, es decir, en funci&amp;oacute;n de c&amp;oacute;mo nos comportemos, de c&amp;oacute;mo pensemos, de c&amp;oacute;mo gestionemos nuestras emociones y en funci&amp;oacute;n de c&amp;oacute;mo nos relacionemos con los dem&amp;aacute;s, nuestro cerebro mostrar&amp;aacute; un patr&amp;oacute;n de activaci&amp;oacute;n u otro, unas conexiones m&amp;aacute;s activas u otras, &amp;nbsp;un consumo metab&amp;oacute;lico singular y unas redes neuronales que nos definen. Podr&amp;iacute;amos decir que cada persona, en funci&amp;oacute;n de c&amp;oacute;mo viva tendr&amp;aacute; un cerebro u otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img width="291" height="218" alt="" src="/Media/Default/Images/blogimg/morado.jpg" style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, &amp;iquest;C&amp;oacute;mo es el cerebro de una persona que hace ejercicio f&amp;iacute;sico? &amp;iquest;Influye el deporte en nuestras capacidades cognitivas y nuestras emociones? &amp;iquest;Genera cambios positivos o negativos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si practicas ejercicio f&amp;iacute;sico tu cerebro es diferente al resto de personas que son sedentarias &amp;iquest;Quieres saber en qu&amp;eacute; se diferencia tu cerebro del resto? Sigue leyendo y conoce mejor tu cerebro.&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;La actividad f&amp;iacute;sica y el ser humano&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;Desde el nacimiento del primer homo sapiens sapiens la actividad f&amp;iacute;sica ha sido un medio necesario e inevitable para sobrevivir. Nuestros antepasados necesitaban caminar durante horas o incluso d&amp;iacute;as para descubrir nuevos lugares provistos de recurso. Corr&amp;iacute;an detr&amp;aacute;s de su presa y luchaban con &amp;eacute;sta para poder alimentarse a s&amp;iacute; mismos y a su familia, corr&amp;iacute;an campo a trav&amp;eacute;s esquivando obst&amp;aacute;culos cuando alg&amp;uacute;n depredador les persegu&amp;iacute;an, escalaban para acceder a lugares sospechosos de albergar recursos o seguridad, levantaban pesados troncos para crear estructuras y fabricaban y utilizaban &amp;uacute;tiles herramientas que aseguraban su supervivencia (M&amp;aacute;rquez &amp;amp; Celis, 2016). Es obvio, por lo tanto, que el ser humano desde su inicio estaba &amp;iacute;ntimamente relacionado con la actividad f&amp;iacute;sica para sobrevivir y adaptarse al medio y cabe considerar que toda esta actividad f&amp;iacute;sica era un medio enfocado a un fin concreto, por lo tanto, desde el planteamiento del objetivo (por ejemplo cazar) hasta su consecuci&amp;oacute;n, el ser humano tambi&amp;eacute;n hac&amp;iacute;a uso de funciones cognitivas inherentes a la actividad f&amp;iacute;sica que se desarrollaba. Por este motivo, tiene sentido que la actividad f&amp;iacute;sica est&amp;eacute; estrechamente relacionada con las funciones cognitivas del ser humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Actualmente no necesitamos cazar para comer, ni caminar durante horas para poder beber agua potable, pero aun as&amp;iacute; tenemos la oportunidad de practicar actividad f&amp;iacute;sica en su versi&amp;oacute;n evolucionada como &amp;ldquo;deporte&amp;rdquo; o &amp;ldquo;ejercicio f&amp;iacute;sico&amp;rdquo;. Desde las organizaciones de salud nos recomiendan llevar una vida activa donde la pr&amp;aacute;ctica de ejercicio f&amp;iacute;sico sea protagonista, puesto que nuestro cuerpo es un conglomerado de estructuras con capacidades mec&amp;aacute;nicas que deben ser utilizadas, nuestras piernas sirven para andar y correr, nuestros brazos para escalar y luchar o nuestro core para estabilizar el tronco al cargar algo pesado (Lesmes, 2007). Todas estas estructuras generan una serie de respuestas metab&amp;oacute;licas, hormonales y cognitivas que se relacionan entre s&amp;iacute; dando lugar a mejoras a nivel cognitivo y emocional. Por lo tanto, si practicas ejercicio f&amp;iacute;sico y est&amp;aacute;s leyendo esto, est&amp;aacute;s de suerte, ya que vas a tener la oportunidad de saber c&amp;oacute;mo repercute &amp;eacute;ste en tus funciones cognitivas y adem&amp;aacute;s&amp;nbsp; podr&amp;aacute;s conocer mejor tu cerebro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img width="361" height="203" alt="" src="/Media/Default/Images/blogimg/primitivo.jpg" style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;Atenci&amp;oacute;n&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;La atenci&amp;oacute;n es una de las funciones cognitivas m&amp;aacute;s relevantes, ya que nos permite establecer un contacto continuo con los est&amp;iacute;mulos provenientes del ambiente que nos rodea. Si nuestro cerebro muestra lesiones que afectan al nivel atencional, los est&amp;iacute;mulos provenientes del exterior no pueden ser procesados y es como si el sujeto lesionado no captara la informaci&amp;oacute;n que proviene del exterior (Garc&amp;iacute;a-Ogueta, 2001).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque no es necesario padecer una lesi&amp;oacute;n cerebral para conocer esta sensaci&amp;oacute;n, un ejemplo de esto es la situaci&amp;oacute;n que se produce cuando el cansancio nos invade. Cuando no dormimos lo suficiente nuestro nivel de activaci&amp;oacute;n decae y los procesos atencionales no disponen del rendimiento que deber&amp;iacute;an, lo que ocurre es que no somos capaces de atender correctamente a lo que nos rodea, siendo muy com&amp;uacute;n perder objetos (como el m&amp;oacute;vil o las llaves), olvidar tareas que ten&amp;iacute;amos que hacer, no poder seguir el hilo de una conversaci&amp;oacute;n o poder atender correctamente en clase. Es com&amp;uacute;n que alguien de confianza nos diga &amp;ldquo;&lt;em&gt;hoy est&amp;aacute;s como ausente&lt;/em&gt;&amp;rdquo;. Con este ejemplo es f&amp;aacute;cil entender que la atenci&amp;oacute;n es la ventana al cerebro, a la mente y en definitiva, a nosotros mismos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&amp;uacute;n el modelo de Posner &amp;amp; Petersen (1990), nuestro cerebro se compone de un sistema de atenci&amp;oacute;n posterior, proveniente de &amp;aacute;reas cerebrales m&amp;aacute;s primigenias, implicado en la orientaci&amp;oacute;n visual y la atenci&amp;oacute;n involuntaria como respuesta a los est&amp;iacute;mulos del ambiente (si alguna vez ha sonado un ruido inesperado en clase y te has sobresaltado y has dirigido tu mirada a la fuente de sonido de forma autom&amp;aacute;tica, este sistema ha sido el culpable) y por otro lado, un sistema atencional anterior, implicado en la atenci&amp;oacute;n focalizada, m&amp;aacute;s consciente, voluntario y sujeto a control que el sistema posterior. Esta es la explicaci&amp;oacute;n de la atenci&amp;oacute;n en su versi&amp;oacute;n m&amp;aacute;s b&amp;aacute;sica, es lo que se denomina atenci&amp;oacute;n focalizada, la cual se encarga de focalizar nuestros recursos cognitivos, perceptivos y motivacionales a un est&amp;iacute;mulo concreto. Existen m&amp;aacute;s tipos de atenci&amp;oacute;n, en concreto la atenci&amp;oacute;n selectiva, sostenida, alternante y dividida, no obstante, no explicaremos cada una de ellas, ya que nos exceder&amp;iacute;amos en esta entrada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para comprender bien el contenido, la atenci&amp;oacute;n de la que hablaremos es lo que com&amp;uacute;nmente se conoce como concentraci&amp;oacute;n, entendida como la capacidad para atender a est&amp;iacute;mulos concretos durante un tiempo determinado mientras inhibimos los distractores que interfieren con el correcto procesamiento de la informaci&amp;oacute;n. Una vez comprendido este punto, sigamos con lo que importa, &amp;iquest;Mi cerebro tiene mejor atenci&amp;oacute;n si practico ejercicio f&amp;iacute;sico? Existen diversos estudios que sugieren una mejor capacidad de concentraci&amp;oacute;n relacionada con la pr&amp;aacute;ctica de ejercicio f&amp;iacute;sico, en este sentido, Gall (2000) se&amp;ntilde;ala que el ejercicio f&amp;iacute;sico aer&amp;oacute;bico facilita una mejor capacidad para concentrarse en el entorno escolar y prestar m&amp;aacute;s atenci&amp;oacute;n en clase, lo que facilita un mejor rendimiento acad&amp;eacute;mico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&amp;iacute; mismo, en&amp;nbsp; un estudio llevado a cabo por Ferreyra y colaboradores en 2011, unos estudiantes universitarios se presentaron voluntarios para participar en un programa de ejercicio f&amp;iacute;sico con el objetivo de observar la influencia que ten&amp;iacute;a &amp;eacute;ste en el rendimiento atencional de los probandos. Los investigadores compararon el efecto del ejercicio aer&amp;oacute;bico (caminar durante 30 minutos, aproximadamente 3000 metros) con el efecto del ejercicio anaer&amp;oacute;bico (Flexiones, abdominales, remo y sentadillas) en la atenci&amp;oacute;n y la concentraci&amp;oacute;n, hallando que el ejercicio aer&amp;oacute;bico mostraba una mejor&amp;iacute;a significativa en la concentraci&amp;oacute;n de los sujetos y de forma m&amp;aacute;s relevante que el ejercicio anaer&amp;oacute;bico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img width="323" height="215" alt="" src="/Media/Default/Images/blogimg/focus.jpg" style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En base a los hallazgos expuestos y teniendo en cuenta lo relevante que resulta la atenci&amp;oacute;n en todos los procesos cognitivos, cabe destacar que la pr&amp;aacute;ctica de ejercicio aer&amp;oacute;bico es necesario (por no decir obligatorio) puesto que podemos conseguir mejoras significativas en nuestra capacidad de concentraci&amp;oacute;n con simplemente una caminata de 30 minutos. Cabe destacar que debido al b&amp;aacute;sico nivel de la atenci&amp;oacute;n como funci&amp;oacute;n cognitiva, &amp;eacute;sta repercute en el resto de funciones cognitivas como la memoria, las funciones ejecutivas y el c&amp;aacute;lculo, entre otras. Por este motivo es importante incluir en tu rutina deportiva un tiempo al ejercicio aer&amp;oacute;bico, ya que de esta manera tendr&amp;aacute;s una capacidad &amp;oacute;ptima de concentraci&amp;oacute;n y mejor atenci&amp;oacute;n, lo que podr&amp;aacute; repercutir en el rendimiento del resto de funciones cognitivas. Ten en cuenta que simplemente incluyendo una caminata de 30 minutos parece ser suficiente, por este motivo no hay excusas para no incluir ejercicio f&amp;iacute;sico aer&amp;oacute;bico, de hecho, &amp;iexcl;Ahora tienes un motivo!&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;Memoria&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;La memoria es una funci&amp;oacute;n cognitiva superior que est&amp;aacute; presente en un gran n&amp;uacute;mero de tareas que llevamos a cabo en el d&amp;iacute;a a d&amp;iacute;a. Desde tareas cotidianas como citas que tenemos, sucesos que debemos recordar, informaci&amp;oacute;n que compartimos con los dem&amp;aacute;s, objetivos que nos marcamos en base a metas diarias (recordar la parada de metro en la que nos debemos bajar), hasta tareas laborales o acad&amp;eacute;micas, como recordar datos sobre cosas que tenemos que hacer en el trabajo o aprender el contenido de una asignatura para aprobar un examen final.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para el 100% de personas, si se les pregunta si la memoria es &amp;uacute;til, sin duda ofrecen una respuesta r&amp;aacute;pida y afirmativa, adem&amp;aacute;s esta funci&amp;oacute;n cobra especial relevancia en nuestra sociedad actual, considerando a las personas con mejor capacidad para aprender y memorizar, como m&amp;aacute;s inteligentes e independientes (Ostrosky-Sol&amp;iacute;s &amp;amp; Lozano-Guti&amp;eacute;rrez 2003). Pese a que la mayor&amp;iacute;a de personas sabemos a qu&amp;eacute; nos referimos cuando hablamos sobre memoria, en realidad pasamos por alto un compendio de tipos memoria diferente que se adquieren de manera distinta y que adem&amp;aacute;s, debido a su naturaleza, disponen de diferentes tipos de consolidaci&amp;oacute;n y niveles de estabilidad a lo largo del tiempo. Pese a esta diferencia, lo que tienen en com&amp;uacute;n todas las funciones englobadas como memoria es que todas est&amp;aacute;n supeditadas a un hecho en com&amp;uacute;n: el aprendizaje&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aprender implica adquirir un conocimiento o habilidad nueva de forma consistente para que posteriormente se pueda acceder a dichas adquisiciones de forma fiable y estable para poder usar dicho conocimiento o habilidad (Montenegro Pe&amp;ntilde;a et al, 2002). Aunque para facilitar la comprensi&amp;oacute;n de la entrada de este post y no extendernos demasiado, haremos referencia a la memoria declarativa o explicita, en la cual encontramos la memoria epis&amp;oacute;dica (sucesos, cu&amp;aacute;ndo, d&amp;oacute;nde) y la memoria sem&amp;aacute;ntica (Hechos, qu&amp;eacute;), en definitiva, nos referiremos a la memoria como la memoria que la mayor&amp;iacute;a de personas conocen como tal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La memoria, es una funci&amp;oacute;n cognitiva que se encuentra deteriorada en pacientes que sufren demencia, sobre todo la enfermedad de alzheimer o en pacientes que padecen secuelas provenientes de lesiones cerebrales, sobre todo aquellas que afectan al &amp;aacute;rea hipocampal y/o temporal o sus conexiones (D&amp;aacute;vila, 2009). Estas limitaciones en el aprendizaje de nueva informaci&amp;oacute;n y/o en el acceso a la informaci&amp;oacute;n previamente aprendida generan un impacto devastador en la vida de las personas que padecen &amp;nbsp;este tipo de sintomatolog&amp;iacute;a neuropsicol&amp;oacute;gica. Por el contrario, aquellas personas exentas de lesiones cerebrales que tienen una buena capacidad para memorizar y aprender muestran menores niveles de ansiedad, mayor niveles de funcionalidad y mejor rendimiento escolar, acad&amp;eacute;mico o laboral (Mart&amp;iacute;n, 2015).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Teniendo en cuenta lo importante que es la memoria en nuestro d&amp;iacute;a a d&amp;iacute;a &amp;iquest;C&amp;oacute;mo puede influir la pr&amp;aacute;ctica de ejercicio f&amp;iacute;sico en la misma? Guiados por dar respuesta a esta pregunta, Erickson y sus colaboradores llevaron a cabo un estudio en 2011 en el cual comprobaron los efectos de la memoria en 120 sujetos, los cuales se dividieron en dos grupos: Un grupo ser&amp;iacute;a el grupo control, el cual s&amp;oacute;lo har&amp;iacute;a una serie de estiramientos, mientras que el otro grupo, el grupo experimental, llevar&amp;iacute;a a cabo una sesi&amp;oacute;n de ejercicio aer&amp;oacute;bico que consist&amp;iacute;a en caminar durante 40 minutos. Tras 6 meses de intervenci&amp;oacute;n y posteriormente un a&amp;ntilde;o, se tomaron medidas del volumen del hipocampo de todos los sujetos, as&amp;iacute; como de la capacidad de memorizar. Los investigadores encontraron que el volumen del hipocampo de los sujetos que hac&amp;iacute;an ejercicio aer&amp;oacute;bico era significativamente mayor que el de los sujetos del grupo control y adem&amp;aacute;s la memoria espacial de los sujetos del grupo experimental mostraba mejor rendimiento. Esta relaci&amp;oacute;n entre volumen del hipocampo y rendimiento en memoria tiene sentido, puesto que el hipocampo es un &amp;aacute;rea altamente implicada en la capacidad de aprendizaje y memoria (Passig, 1994).&lt;/p&gt;
&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;img width="711" height="188" alt="" src="/Media/Default/Images/blogimg/esquema.jpg" style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" /&gt;&lt;img width="83" height="44" alt="" src="/Media/Default/Images/blogimg/esquema2.jpg" style="float: right;" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;Imagen 1: Erickson, 2011. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como podemos ver, el ejercicio f&amp;iacute;sico aer&amp;oacute;bico fomenta&amp;nbsp; que el volumen del hipocampo sea mayor y consecuentemente, la capacidad que sustentan las neuronas de esta &amp;aacute;rea, es decir, la memoria, muestre mejor rendimiento ante la pr&amp;aacute;ctica de ejercicio f&amp;iacute;sico aer&amp;oacute;bico. Por este motivo es conveniente incluir en la rutina semanal sesiones de ejercicio aer&amp;oacute;bico y no es necesario que sean largas sesiones de ejercicio cardiovascular intenso, simplemente con ejercicio aer&amp;oacute;bico moderado durante 40 minutos es suficiente para poder disfrutar de un hipocampo con mayor volumen y capacidad. Siendo as&amp;iacute;, te animo a incluir sesiones de ejercicio aer&amp;oacute;bico en tu rutina y si ya las inclu&amp;iacute;as, ahora ya sabr&amp;aacute;s qu&amp;eacute; ocurre en tu cerebro mientras las practicas.&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;Funciones ejecutivas&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;El ser humano est&amp;aacute; provisto de una serie de capacidades que les permite hacer cosas que no pueden hacer el resto de seres vivos. Estas capacidades nos ha permitido a lo largo de la historia hacer cosas incre&amp;iacute;bles como descubrir nuevos continentes, llegar a la luna, desarrollar tecnolog&amp;iacute;a de &amp;uacute;ltima generaci&amp;oacute;n o establecer una sociedad pr&amp;oacute;spera. De entre todos los animales, el mam&amp;iacute;fero con m&amp;aacute;s desarrollo del l&amp;oacute;bulo frontal es el ser humano y curiosamente, es un &amp;aacute;rea que se implica altamente en el sustento de las funciones ejecutivas (Stuss &amp;amp; Knight, 2002). &amp;iquest;Qu&amp;eacute; son las funciones ejecutivas? De acuerdo con Tirapu-Ust&amp;aacute;rroz, Mu&amp;ntilde;oz-C&amp;eacute;spedes y Pelegr&amp;iacute;n (2002) &lt;em&gt;&amp;ldquo;El t&amp;eacute;rmino FFEE se utiliza para hacer referencia a un amplio conjunto de habilidades cognitivas que permiten la anticipaci&amp;oacute;n y el establecimiento de metas, la formaci&amp;oacute;n de planes, el inicio de las actividades, su autorregulaci&amp;oacute;n y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente. De forma sint&amp;eacute;tica podemos concebir las FFEE como un conjunto de procesos cognitivos que act&amp;uacute;an en aras de la resoluci&amp;oacute;n de situaciones novedosas para las que no tenemos un plan previo de resoluci&amp;oacute;n&amp;rdquo;&lt;/em&gt;. Atendiendo a la definici&amp;oacute;n expuesta, las funciones ejecutivas son una serie de capacidades muy adaptativas en nuestro d&amp;iacute;a a d&amp;iacute;a y consideradas de gran valor y utilidad, puesto que ofrecen la posibilidad de anticiparse a situaciones complejas para hacerles frente de forma exitosa, permite inhibir los impulsos que interfieren con la consecuci&amp;oacute;n de metas establecidas y favorecen a que la persona sea aut&amp;oacute;noma e independiente. Es nuestra caja de herramientas cognitivas para hacer frente a cualquier situaci&amp;oacute;n por muy novedosa o exigente que sea. En este sentido, existen muchas patolog&amp;iacute;as neuropsicol&amp;oacute;gicas, como el da&amp;ntilde;o cerebral adquirido o las demencias, que cursan con la alteraci&amp;oacute;n de las funciones ejecutivas, lo que implica de manera inevitable un deterioro significativo en la vida social, personal y laboral de la persona afectada, llegando a implicar la necesidad de depender de otras personas para poder hacer frente a su d&amp;iacute;a a d&amp;iacute;a (Pedrero-P&amp;eacute;rez et al., 2011).&amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;Siguiendo el modelo de Stuss &amp;amp; Benson (1984), las funciones ejecutivas se valen de la memoria operativa (que es capaz de manejar elementos virtuales a nivel cognitivo, como a la hora de manipular cognitivamente los pasos a seguir para cocinar), la atenci&amp;oacute;n focalizada (la capacidad de centrar nuestros recursos en un s&amp;oacute;lo objetivo), la iniciativa (para poder comenzar una conducta), la perseverancia y supervisi&amp;oacute;n (para poder mantener nuestra aplicaci&amp;oacute;n de recursos en la actividad determinada), la inhibici&amp;oacute;n (para controlar los distractores presentes y controlar nuestras emociones), la planificaci&amp;oacute;n (para poder establecer los pasos a seguir y asegurar el &amp;eacute;xito antes de exponernos a la situaci&amp;oacute;n venidera), la organizaci&amp;oacute;n (con el objetivo de segmentar la informaci&amp;oacute;n y poder manejarla con mayor &amp;eacute;xito) y la flexibilidad cognitiva (para poder ajustar nuestras capacidades y recursos a las contingencias del ambiente).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En nuestro d&amp;iacute;a a d&amp;iacute;a utilizamos estas funciones para hacer frente a las situaciones cotidianas con &amp;eacute;xito y adem&amp;aacute;s nos permiten afrontar situaciones nuevas y complejas las cuales s&amp;oacute;lo pueden afrontarse con &amp;eacute;xito si se dispone de las funciones comentadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez m&amp;aacute;s, la pr&amp;aacute;ctica de ejercicio f&amp;iacute;sico fomenta que las funciones ejecutivas muestren un mejor rendimiento por lo que el sujeto deportista que disfruta de sus tan queridas funciones ejecutivas mejoradas puede adaptarse mejor a situaciones complejas o novedosas en comparaci&amp;oacute;n con sus hom&amp;oacute;logos sedentarios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mart&amp;iacute;n-Mart&amp;iacute;nez y colaboradores, llevaron a cabo un estudio en 2015 en el que quer&amp;iacute;an descubrir los efectos del ejercicio f&amp;iacute;sico en las funciones ejecutivas de los adolescentes. Tras 8 meses de intervenci&amp;oacute;n y s&amp;oacute;lo con exponer a la actividad deportiva a los participantes 4 d&amp;iacute;as a la semana, los investigadores hallaron un mejor rendimiento en la flexibilidad cognitiva y la memoria operativa de los probandos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&amp;iacute; mismo, otro estudio llevado a cabo por Maureira Cid y colaboradores (2014), revel&amp;oacute; resultados interesantes sobre el rendimiento cognitivo de adolescentes que se expusieron a un programa de actividad deportiva. Los investigadores encontraron que la pr&amp;aacute;ctica deportiva mejoraba las calificaciones obtenidas en la asignatura de matem&amp;aacute;ticas, concluyeron que estos resultados se deb&amp;iacute;an a un aumento en el rendimiento de las funciones ejecutivas de los alumnos, las cuales de manera indirecta influyeron en las calificaciones obtenidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otra parte, en un trabajo llevado a cabo por el Dr. Kubota de la universidad de Handa (2004) se hallaron resultados significativos en las capacidades cognitivas de los sujetos ante la simple pr&amp;aacute;ctica deportiva de correr durante 30 minutos tres veces por semana. Este ejercicio f&amp;iacute;sico (asequible para la gran mayor&amp;iacute;a de personas) gener&amp;oacute; mejoras en la capacidad intelectual para memorizar objetos, mostrando adem&amp;aacute;s mejores puntuaciones en tareas que implicaban a las funciones ejecutivas y la velocidad de procesamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por &amp;uacute;ltimo, en un estudio llevado a cabo por Costigan y colaboradores en 2016, se demostr&amp;oacute; que el protocolo de entrenamiento a intervalos de alta intensidad o HIIT en ingl&amp;eacute;s (&lt;em&gt;High interval intensity training) &lt;/em&gt;generaban mejoras significativas en las funciones ejecutivas de los sujetos, quienes mostraban mejor rendimiento respecto a la organizaci&amp;oacute;n, el autocontrol, la conducta dirigida a metas la memoria operativa y la flexibilidad cognitiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por lo tanto, no s&amp;oacute;lo el entrenamiento aer&amp;oacute;bico moderado genera mejoras en las capacidades concernientes a las funciones ejecutivas, sino tambi&amp;eacute;n el protocolo HIIT, por lo que ser&amp;iacute;a interesante incluir esta metodolog&amp;iacute;a de entrenamiento en las rutinas semanales de ejercicio f&amp;iacute;sico para tener un mayor rendimiento cognitivo de forma completa, haciendo &amp;eacute;nfasis as&amp;iacute; en las funciones ejecutivas.&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;Matem&amp;aacute;ticas&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;&lt;img width="330" height="289" alt="" src="/Media/Default/Images/blogimg/equema3.jpg" style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;table width="100%"&gt;
&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;
&lt;p&gt;Imagen 2: Activaci&amp;oacute;n del l&amp;oacute;bulo frontal, surco intraparietal y cortex cingulado posterior de sujetos f&amp;iacute;sicamente activos, as&amp;iacute; como mejoras en matem&amp;aacute;ticas y lectura. De: Hillman, C. H., Erickson, K. I., &amp;amp; Kramer, A. F. (2008). Be smart, exercise your heart: exercise effects on brain and cognition.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Nature reviews neuroscience&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;9&lt;/em&gt;(1), 58.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;
&lt;/tbody&gt;
&lt;/table&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt; A nivel cognitivo, las matem&amp;aacute;ticas reclutan una amplia red neuronal que sustenta diversas funciones cognitivas que participan en la resoluci&amp;oacute;n de un problema matem&amp;aacute;tico o en el c&amp;aacute;lculo complejo. En este sentido, las matem&amp;aacute;ticas implican (entre otras funciones cognitivas) al razonamiento, a la hora de establecer conexiones entre las premisas expuestas de las cuales se deben extraer conclusiones, implica a la memoria operativa, para manejar a nivel mental todas las variables implicadas, adem&amp;aacute;s implica c&amp;aacute;lculo para conseguir hallar el resultado de las cifras con las que se trabaja y capacidad de inhibici&amp;oacute;n, para concentrarnos en el problema que debemos solucionar y evitar distractores (S&amp;aacute;nchez et al., 2012).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, podemos comprender la magnitud de las implicaciones a nivel cognitivo y cerebral que suponen las matem&amp;aacute;ticas, las cuales nos ofrecen la posibilidad de hacer cosas tan importantes como la ciencia. A niveles m&amp;aacute;s mundanos, las matem&amp;aacute;ticas tambi&amp;eacute;n se usan a nivel cotidiano a la hora de hacer la compra, establecer soluciones a problemas complejos que impliquen manejo de cifras o si eres estudiante y las matem&amp;aacute;ticas forman parte de alguna de tus asignaturas, suponen para ti una oportunidad para aprender o un medio para aprobar. Nuestro cerebro hace uso de una amplia red neuronal para poder abordar esa ciencia tan compleja llamada matem&amp;aacute;ticas, aunque destacan dos &amp;aacute;reas que se implican altamente en las mismas. El l&amp;oacute;bulo frontal y sobre todo, la corteza prefrontal dorsolateral que se ve altamente implicada, puesto que el requerimiento de la memoria operativa para hacer frente a las matem&amp;aacute;ticas y el c&amp;aacute;lculo es b&amp;aacute;sico (Radford &amp;amp; Andr&amp;eacute;, 2009). As&amp;iacute; mismo, el surco intraparietal se ve altamente implicado en la capacidad de c&amp;aacute;lculo, de hecho, pacientes que muestran lesiones en esta &amp;aacute;rea exhiben dificultades severas para calcular o incluso mostrando incapacidad para el c&amp;aacute;lculo, mostrando acalculia (Serra-Grabulosa, Adan, P&amp;eacute;rez-P&amp;agrave;mies, Lachica &amp;amp; Membrives (2010).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pr&amp;aacute;ctica de ejercicio f&amp;iacute;sico parece generar mejoras en la capacidad de c&amp;aacute;lculo y matem&amp;aacute;ticas tal y como han demostrado Ahamed y colaboradores (2007), los cuales registraron un aumento de la activaci&amp;oacute;n del l&amp;oacute;bulo frontal, del surco intraparietal y del c&amp;oacute;rtex cingulado posterior de los sujetos que llevaban a cabo ejercicio f&amp;iacute;sico a lo largo de la semana, lo que implica una red neuronal con una mejor capacidad para llevar a cabo las funciones cognitivas que sustenta. Adicionalmente, los autores registraron en los sujetos mejor rendimiento en matem&amp;aacute;ticas y lectura cuanta mejor capacidad aer&amp;oacute;bica mostraban los mismos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos hallazgos son de gran inter&amp;eacute;s, puesto que el hecho de disfrutar de una mejor capacidad aer&amp;oacute;bica te ayudar&amp;aacute; a tener una mejor activaci&amp;oacute;n de aquellas &amp;aacute;reas implicadas en las matem&amp;aacute;ticas y la lectura, lo que favorecer&amp;aacute; a que desarrolles mejor estas capacidades. Si est&amp;aacute;s leyendo esto y siempre te ha costado hacerle frente a las matem&amp;aacute;ticas o te sueles perder leyendo entre un mar de apuntes, ya sabes que si mejoras tu capacidad aer&amp;oacute;bica podr&amp;aacute;s abordar estas peque&amp;ntilde;as dificultades con mayor &amp;eacute;xito.&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;Entrenamiento de fuerza&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;Como hemos visto hasta ahora el entrenamiento cardiovascular tanto en su versi&amp;oacute;n leve o moderada (como caminar durante 30 minutos) as&amp;iacute; como en su versi&amp;oacute;n intensa (como un entrenamiento que siga el protocolo HIIT) genera beneficios a nivel cognitivo, pero en base a estos resultados cabe preguntarse: &amp;iquest;El entrenamiento de fuerza tambi&amp;eacute;n genera efectos significativos y positivos al nivel cognitivo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img width="345" height="230" alt="" src="/Media/Default/Images/blogimg/rogue.jpg" style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque si es cierto que existe menos evidencia al respecto, estudios como el llevado a cabo por Cassilhas y colaboradores (2007) han demostrado que el entrenamiento de fuerza puede generar efectos beneficiosos a nivel cognitivo en aquellas personas que lo practican. Los autores aplicaron un plan de entrenamiento que consisti&amp;oacute; en la realizaci&amp;oacute;n de ejercicios b&amp;aacute;sicos y multiarticulares, los cuales se compon&amp;iacute;an de press de banca, prensa de piernas, jalones verticales, crunch abdominal, curl de femoral y ejercicio de contracciones lumbares. Los sujetos entrenaban 3 sesiones a la semana durante 1 hora a lo largo de 24 semanas, trabajando con una carga de 50% de su 1RM (&lt;em&gt;Repetici&amp;oacute;n m&amp;aacute;xima&lt;/em&gt;) en un grupo y con el 80% de su 1 RM en el otro grupo, mientras que el grupo control hizo el mismo entrenamiento pero sin cargas. Los resultados obtenidos revelaron que los sujetos de los grupos que llevaron a cabo el entrenamiento de fuerza mostraban mejor composici&amp;oacute;n corporal (menor porcentaje de grasa y mayor porcentaje de masa muscular), as&amp;iacute; como mejor bienestar psicol&amp;oacute;gico y mejor rendimiento cognitivo. A nivel cognitivo, el entrenamiento de fuerza gener&amp;oacute; una mejora en la atenci&amp;oacute;n de los sujetos, la memoria operativa, el razonamiento, la memoria visual inmediata y la capacidad visuoconstructiva. Por lo tanto, podemos afirmar que el entrenamiento de fuerza genera efectos positivos a nivel cognitivo y psicol&amp;oacute;gico. Ahora ya sabes que fortalecer tu cuerpo, tambi&amp;eacute;n implica fortalecer tu cerebro y tus funciones cognitivas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;&lt;strong&gt;Conclusi&amp;oacute;n final&lt;/strong&gt;&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;La pr&amp;aacute;ctica de actividad f&amp;iacute;sica es algo que nos ha acompa&amp;ntilde;ado desde hace millones de a&amp;ntilde;os, ya nuestros antepasados practicaban a diario actividad f&amp;iacute;sica para sobrevivir, aunque ahora haya evolucionado a ejercicio f&amp;iacute;sico. Este ejercicio f&amp;iacute;sico es lo que otorga sentido a nuestras articulaciones, a nuestros m&amp;uacute;sculos a nuestra capacidad motora y a nuestra capacidad (necesidad) mec&amp;aacute;nica, ya que somos seres activos y din&amp;aacute;micos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Paralelo a los beneficios f&amp;iacute;sicos, hormonales y fisiol&amp;oacute;gicos que genera la pr&amp;aacute;ctica de ejercicio f&amp;iacute;sico observamos que la misma genera un aumento del rendimiento de nuestras funciones cognitivas, mostrando una mejora significativa en &amp;eacute;stas de forma completa y relevante, haci&amp;eacute;ndonos ser m&amp;aacute;s &amp;uacute;tiles y eficaces en nuestro d&amp;iacute;a a d&amp;iacute;a. Observamos adem&amp;aacute;s, que no es necesario apuntarse a crossfit 6 d&amp;iacute;as a la semana, el simple hecho de practicar ejercicio aer&amp;oacute;bico moderado durante 30 minutos, 3 d&amp;iacute;as a la semana parece ser suficiente para mostrar mejoras en funciones cognitivas como la atenci&amp;oacute;n, aunque lo ideal es llevar a cabo una rutina semanal donde se practique entrenamiento de fuerza, entrenamiento HIIT y entrenamiento cardiovascular moderado para obtener todos los beneficios cognitivos expuestos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque hayamos visto las implicaciones del ejercicio f&amp;iacute;sico en nuestra cognici&amp;oacute;n y nuestro cerebro, no sabemos a&amp;uacute;n la raz&amp;oacute;n de estas mejoras, por lo tanto cabe preguntarse: &amp;iquest;Qu&amp;eacute; procesos hay detr&amp;aacute;s de la pr&amp;aacute;ctica de ejercicio f&amp;iacute;sico? &amp;iquest;Por qu&amp;eacute; nuestro cerebro muestra mejor activaci&amp;oacute;n y mayor actividad si practicamos ejercicio f&amp;iacute;sico asiduamente? &amp;iquest;C&amp;oacute;mo se conecta el ejercicio f&amp;iacute;sico y nuestro cerebro? Para hallar las respuestas a estas preguntas debes prestar atenci&amp;oacute;n al siguiente post en el que explicar&amp;eacute; los mecanismos que subyacen a la mejora cognitiva y neuronal relacionada con el ejercicio f&amp;iacute;sico y adem&amp;aacute;s te ofrecer&amp;eacute; un ejemplo de rutina de entrenamiento semanal &amp;oacute;ptimo para que lleves a tu cerebro y a tus funciones cognitivas al siguiente nivel mediante el deporte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora ya sabes que el ejercicio f&amp;iacute;sico es una potente herramienta para cuidar y potenciar lo m&amp;aacute;s importante que posees: tu cerebro. Con el conocimiento que has adquirido en este post no hay excusas, sino oportunidades, as&amp;iacute; que &amp;aacute;nimo, mu&amp;eacute;vete y disfruta de tu cerebro. &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;iquest;Quieres conocer mejor tu cerebro? Si quieres aprender m&amp;aacute;s sobre neurociencia y neuropsicolog&amp;iacute;a de forma din&amp;aacute;mica y divertida, no olvides seguirme en instagram: @about_brain&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;Referencias:&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ahamed, Y., MacDonald, H., Reed, K., Naylor, P. J., Liu-Ambrose, T., &amp;amp; Mckay, H. (2007). School-based physical activity does not compromise children's academic performance.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Medicine and science in sports and exercise&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;39&lt;/em&gt;(2), 371-376.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cassilhas, R. C., Viana, V. A., Grassmann, V., Santos, R. T., Santos, R. F., Tufik, S. E. R. G. I. O., &amp;amp; Mello, M. T. (2007). The impact of resistance exercise on the cognitive function of the elderly.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Medicine &amp;amp; Science in Sports &amp;amp; Exercise&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;39&lt;/em&gt;(8), 1401-1407.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Cid, F. M., Mallea, I. D., Espu&amp;ntilde;a, P. F., Alarc&amp;oacute;n, C. I., Carri&amp;oacute;n, D. M., Mu&amp;ntilde;oz, F. A&amp;amp; Menares, M. B. (2014). Relaci&amp;oacute;n de la pr&amp;aacute;ctica de ejercicio f&amp;iacute;sico y el rendimiento acad&amp;eacute;mico en escolares de Santiago de Chile.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Ciencias de la actividad f&amp;iacute;sica&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;15&lt;/em&gt;(1), 43-50.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Costigan, S. A., Eather, N., Plotnikoff, R. C., Hillman, C. H., &amp;amp; Lubans, D. R. (2016). High-intensity interval training for cognitive and mental health in adolescents.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Medicine and science in sports and exercise&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;48&lt;/em&gt;(10), 1985-1993.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; D&amp;aacute;vila, J. C. (2009). El caso de HM Una vida sin recuerdos.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Erickson, K. I., Voss, M. W., Prakash, R. S., Basak, C., Szabo, A., Chaddock, L., &amp;amp; Wojcicki, T. R. (2011). Exercise training increases size of hippocampus and improves memory.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Proceedings of the National Academy of Sciences&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;108&lt;/em&gt;(7), 3017-3022.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ferreyra, J. E., Di Santo, M., del Valle Morales, M. M., Sosa, M. A., Mottura, E., &amp;amp; Figueroa, C. (2011). Efecto agudo y cr&amp;oacute;nico del ejercicio f&amp;iacute;sico sobre la percepci&amp;oacute;n-atenci&amp;oacute;n en j&amp;oacute;venes universitarios.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Calidad de Vida y Salud&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;4&lt;/em&gt;(1).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Gall, H. (2000). &lt;em&gt;Proyecto Escuela en Movimiento&lt;/em&gt;. Universidad Pedag&amp;oacute;gica de&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ludwigsburg. Alemania.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Garc&amp;iacute;a-Ogueta, M. I. (2001). Mecanismos atencionales y s&amp;iacute;ndromes neuropsicol&amp;oacute;gicos.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Revista de Neurolog&amp;iacute;a&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;32&lt;/em&gt;(5), 463-467.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Harada, T., Okagawa, S., &amp;amp; Kubota, K. (2004). Jogging improved performance of a behavioral branching task: implications for prefrontal activation. &lt;em&gt;Neuroscience research&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;49&lt;/em&gt;(3), 325-337.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Hillman, C. H., Erickson, K. I., &amp;amp; Kramer, A. F. (2008). Be smart, exercise your heart: exercise effects on brain and cognition.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Nature reviews neuroscience&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;9&lt;/em&gt;(1), 58.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Lesmes, J. D. (2007).&amp;nbsp;&lt;em&gt;Evaluaci&amp;oacute;n cl&amp;iacute;nico-funcional del movimiento corporal humano&lt;/em&gt;. Ed. M&amp;eacute;dica Panamericana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; M&amp;aacute;rquez, J. M. C., &amp;amp; Celis, C. C. (2016).&amp;nbsp;&lt;em&gt;La educaci&amp;oacute;n f&amp;iacute;sica desde la prehistoria al siglo XXI&lt;/em&gt;. Wanceulen SL.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Mart&amp;iacute;n, A. R. (2015). Amnesia Disociativa: S&amp;iacute;ntomas, Causas, Tratamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Mart&amp;iacute;n-Mart&amp;iacute;nez, I., Chirosa-R&amp;iacute;os, L. J., Reigal-Garrido, R. E., Hern&amp;aacute;ndez-Mendo, A., Ju&amp;aacute;rez-Ruiz-de-Mier, R., &amp;amp; Guisado-Barrilao, R. (2015). Efectos de la actividad f&amp;iacute;sica sobre las funciones ejecutivas en una muestra de adolescentes.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Anales de psicolog&amp;iacute;a&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;31&lt;/em&gt;(3), 962-971.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Montenegro Pe&amp;ntilde;a, M., Montejo Carrasco, P., Reinoso Garc&amp;iacute;a, A. I., de Andr&amp;eacute;s Montes, M. E., &amp;amp; Claver Mart&amp;iacute;n, M. D. (2002). Efectos obtenidos por un programa de entrenamiento de memoria para mayores de 65 a&amp;ntilde;os (M&amp;eacute;todo UMAM).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ostrosky-Sol&amp;iacute;s, F. E. G. G. Y., &amp;amp; Lozano-Guti&amp;eacute;rrez, A. (2003). Rehabilitaci&amp;oacute;n de la memoria en condiciones normales y patol&amp;oacute;gicas.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Avances en psicolog&amp;iacute;a cl&amp;iacute;nica latinoamericana&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;21&lt;/em&gt;, 39-51.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Passig, C. (1994). Los sistemas de memoria.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Revista de Psicolog&amp;iacute;a&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;5&lt;/em&gt;, 27-34.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pedrero-P&amp;eacute;rez, E. J., Ruiz-S&amp;aacute;nchez de Le&amp;oacute;n, J. M., Lozoya-Delgado, P., Llanero-Luque, M., Rojo-Mota, G., &amp;amp; Puerta-Garc&amp;iacute;a, C. (2011). Evaluaci&amp;oacute;n de los s&amp;iacute;ntomas prefrontales: propiedades psicom&amp;eacute;tricas y datos normativos del cuestionario disejecutivo (DEX) en una muestra de poblaci&amp;oacute;n espa&amp;ntilde;ola.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Revista de Neurolog&amp;iacute;a&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;52&lt;/em&gt;(7), 394-404.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Posner, M. I., &amp;amp; Petersen, S. E. (1990). The attention system of the human brain.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Annual review of neuroscience&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;13&lt;/em&gt;(1), 25-42.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Radford, L., &amp;amp; Andr&amp;eacute;, M. (2009). Cerebro, cognici&amp;oacute;n y matem&amp;aacute;ticas.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Revista latinoamericana de investigaci&amp;oacute;n en matem&amp;aacute;tica educativa&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;12&lt;/em&gt;(2), 215-250.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; S&amp;aacute;nchez, J. G., Escotto, A., Becerra, J., Garc&amp;iacute;a, J., Contreras, S., &amp;amp; Baltazar, A. (2012). Correlatos neuropsicol&amp;oacute;gicos del bajo rendimiento en matem&amp;aacute;ticas en estudiantes de la carrera de psicolog&amp;iacute;a: el papel de las funciones ejecutivas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Serra-Grabulosa, J. M., Adan, A., P&amp;eacute;rez-P&amp;agrave;mies, M., Lachica, J., &amp;amp; Membrives, S. (2010). Bases neurales del procesamiento num&amp;eacute;rico y del c&amp;aacute;lculo.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Rev Neurol&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;50&lt;/em&gt;(1), 39-46.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Stuss, D. T., &amp;amp; Knight, R. T. (Eds.). (2002).&amp;nbsp;&lt;em&gt;Principles of frontal lobe function&lt;/em&gt;. Oxford University Press.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Stuss, D. T., &amp;amp; Benson, D. F. (1984). Neuropsychological studies of the frontal lobes.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Psychological bulletin&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;95&lt;/em&gt;(1), 3.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Tirapu-Ust&amp;aacute;rroz, J., Mu&amp;ntilde;oz-C&amp;eacute;spedes, J. M., &amp;amp; Pelegr&amp;iacute;n-Valero, C. (2002). Funciones ejecutivas: necesidad de una integraci&amp;oacute;n conceptual.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Revista de neurolog&amp;iacute;a&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;34&lt;/em&gt;(7), 673-685.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Winter, B., Breitenstein, C., Mooren, F. C., Voelker, K., Fobker, M., Lechtermann, A. &amp;nbsp;&amp;amp; Knecht, S. (2007). High impact running improves learning.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Neurobiology of learning and memory&lt;/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;87&lt;/em&gt;(4), 597-609.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;</description><pubDate>Mon, 10 Jul 2017 10:54:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="true">https://www.brainbuilder.es:443/blogs/el-cerebro-del-deportista</guid></item></channel></rss>